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Blog Yoga - Vida y yoga

05 nov

Vida y yoga

Viveka

Hablar de yoga desde el punto de vista personal es complejo, más aún cuando cada persona observa y percibe la realidad desde una perspectiva individual. He llegado a comprender que el yoga ha ayudado a transformar mi vida, como la vida de muchas personas, y siento que dar algo de lo mucho que he recibido es lo mínimo que podría hacer.

Creo que es razón suficiente para desear compartir tiempo y espacio con personas que sienten la necesidad de adoptar un profundo cambio, a la vez que seguir dando valor y sentido a sus vidas. 
Para aquellos, que aún siendo adultos, sienten confusión o no saben lo que desean hacer en su vida, empezar a practicar yoga de forma regular podría suponer una apertura al conocimiento de su naturaleza  interior, que podría abrir distintas puertas que le impulsarle a observar con profundidad, lo que siente y desea hacer, favoreciendo el reconocimiento de su aptitudes y cualidades más esenciales. Uno de los aspectos que cabe destacar sobre el yoga, es que la persona inicia la práctica con idea de mejorar algún aspecto concreto ya sea a nivel físico  o mental, sin imaginar que mientras trabaja en esos objetivos particulares, a nivel inconsciente trabaja otros puntos no menos importantes; aspectos a los que no se  suele dar demasiada importancia, pero que le ayudan vivir con mayor consciencia y tranquilidad el momento presente.
Después de un tiempo de práctica la persona sigue con la vida normal, pero se observa más consciente y tranquila, más amorosa y comprensiva consigo misma y con aquellos que le rodean.
Una experiencia que siempre recuerdo con agrado y que resume el estado de bienestar que se experimenta al principio, fue la primera clase de una niña adolescente. Esta adolescente fue invitada por su abuela a una primera sesión de yoga. Al finalizar la clase, la niña se sentía risueña y no podía explicar con claridad el  por qué de esta actitud. Al preguntarle sobre cómo se sentía después de la clase, respondió: siento que mi cuerpo está feliz, no sé, pero está feliz?!  Cada vez que asiste un alumno por primera vez, intento hacer la misma pregunta, y en la mayoría se observa cierta dificultad para expresar con palabras las sensaciones despertadas durante la clase. La razón es sencilla, vivimos tan ocupados por el mundo externo, que apenas podemos describir lo que se siente cuando experimentamos con a nivel físico, mental e interior. 
Con una práctica continuada es posible que el practicante se observe experimentando estados de claridad mental, en los que le es sencillo aceptar desde  la calma problemas o situaciones difíciles, a la vez que animarse a continuar en la búsqueda de alternativas que le impulsen a continuar, construyendo su realidad desde una perspectiva más flexible.

La enfermedad, también suele ser una de las principales causas que conducen a una persona a practicar yoga; en mi caso, ha sido ésta la razón que me ayudó a darme cuenta  que había enfermado por vivir una vida sin sentido, en la que todos los objetivos giraban en torno a facturar más y más, cada mes, sin dar tregua al cuerpo para descansar y alimentarse. Hoy no puedo recordar con claridad, qué o quien me condujo a la práctica, sólo puedo afirmar que el yoga ayudó a restablecer la salud de mi cuerpo en pocos meses, y para entonces ya había comprendido que curar el dolor y las molestias había sido gratificante, pero sin duda el mayor beneficio que aportó esta disciplina a mi vida, fue regresar al inicio  de mis recuerdos para recordar qué era lo que me hacía feliz, en los años de la infancia. Después de observar estos aspectos y de aliarme de nuevo con la vida, comprendí que es necesario trabajar para vivir, pero sin dejar de lado las actividades que dan sentido a la vida. Actividades que me ayudan a conectar con la realidad de los seres que compartimos esta tierra, como bien pueden ser: observar el sol, la luna y todo lo demás que se observa en el espacio; las estaciones del año, con sus temperaturas extremas; los lugares que más, y menos me gustan del planeta; aquellas especies que me conmueven por su fragilidad, y otras que me ayudan a recordar lo vulnerables que somos como seres humanos; las personas con su riqueza cultural, que no intelectual; con su bondad, y capacidad para crear y destruir, etc.,  y todo aquello que me conduzca a aceptar que solo tengo esta vida en este cuerpo, que un día terminará como termina todo lo que tiene forma material, y que debo vivirla con intensidad, pues no sé que puede ocurrir al minuto siguiente mientras termino de redactar este artículo, sobre la vida y el yoga. Entonces empiezo a sentir que debo concluir, y salir a seguir viviendo este momento, haciendo lo que siento; ahora siento sed, hambre, tensión en los brazos, cansancio en los ojos, ganas de estirar las piernas, ligero hormigueo en la espalda, también cansancio en los hombros?Me he pasado, no he descansado?Perdóname querido cuerpo. El yoga,  ayuda el alumno/-a o yogui, a tomar consciencia de sí mismo/a, a todos los niveles, fortaleciéndole e invitándole a arriesgarse a vivir el éxito y el fracaso, como parte de su evolución natural, si no es así, qué sentido puede tener la vida. 

No se trata de que el camino sea fácil o difícil, sino de que te lleve a lo más elevado y profundo de ti!  (Brontis Jodorowsky).